Pensaba en las reservas para festejar el día de los enamorados, en los comercios decorados con imágenes de romanticismo para atraer a los clientes.
Todos se detienen en ellos los enamorados o mejor dicho en las parejas enamoradas. Pero hay un núcleo de personas en las cuales no se piensa: LOS REHABILITADORES DE CORAZONES.
¿Quiénes son? Simplemente aquellas personas que al formalizar una relación se entregan por completo a la persona que aman, mostrandole que más allá de las heridas sufridas por amor tienen la oportunidad de volver a ser feliz, de levantar la cabeza y enfrentar la vida con una sonrisa, porque al fin y al cabo todos tenemos derecho a ser feliz.
Su entrega es incondicional y sin medidas, aman hasta que duela y es allí cuando la situación se invierte, el rehabilitado considera que ya es el momento de salir a la vida por si solo ya que por algún argumento o la suma de una serie de ellos su pareja ya no satisface sus expectativas. Tal vez por no querer estar a la sombra de quien los rescató del dolor.
Como dice Sabina "Me abandonó como se abandonan a los zapatos viejos", así de solos quedan estos terapeutas del amor, preguntándose continuamente la razón de esta desolación, en que fallaron, que dieron de menos.
Quizás su único error sea su virtud de amar al extremo, entregando sus cien por cien de amor, en vez de dosificar e ir entregando a cuenta gotas, porque claro está que el rehabilitado queda a punto para amar a otro.
Todos se detienen en ellos los enamorados o mejor dicho en las parejas enamoradas. Pero hay un núcleo de personas en las cuales no se piensa: LOS REHABILITADORES DE CORAZONES.
¿Quiénes son? Simplemente aquellas personas que al formalizar una relación se entregan por completo a la persona que aman, mostrandole que más allá de las heridas sufridas por amor tienen la oportunidad de volver a ser feliz, de levantar la cabeza y enfrentar la vida con una sonrisa, porque al fin y al cabo todos tenemos derecho a ser feliz.
Su entrega es incondicional y sin medidas, aman hasta que duela y es allí cuando la situación se invierte, el rehabilitado considera que ya es el momento de salir a la vida por si solo ya que por algún argumento o la suma de una serie de ellos su pareja ya no satisface sus expectativas. Tal vez por no querer estar a la sombra de quien los rescató del dolor.
Como dice Sabina "Me abandonó como se abandonan a los zapatos viejos", así de solos quedan estos terapeutas del amor, preguntándose continuamente la razón de esta desolación, en que fallaron, que dieron de menos.
Quizás su único error sea su virtud de amar al extremo, entregando sus cien por cien de amor, en vez de dosificar e ir entregando a cuenta gotas, porque claro está que el rehabilitado queda a punto para amar a otro.
Heck.